jueves, 17 de enero de 2008

Carismático en la radio...

Suena en la radio a todo volumen: Tengo que aprender a fingir más y a no mostrar lo que siento... No puedo nada más que sentirme identificada con esa oración y pensar en su significado.



Las palabras al fin y al cabo no serían nada si no fuera por su significado, dado a que al verlas escritas no son más que dibujos y al escucharlas son sonidos, al igual que el movimiento de las hojas o el ladrido de un perro. Volvamos al tema, soy una persona bastante sincera, tal vez demasiado y eso ha comenzado a traerme problemas de todo tipo. No puedo evitar decir lo que opino o lo que pienso, lo cual en la sociedad actual ha de ser un pecado, porque para que nos vamos con cosas, son pocas las personas que admiran la verdad, la mayoría prefiere omitir la realidad y oír solo bondades antes de escuchar algo real y sincero.



Pongamos un caso: la mayoría de las personas se niegan a creer que se viene una crisis tanto política como económica, prefieren más bien saber de la selección y gastar sus ahorros porque el dólar está bajo. Así podría continuar con una seguidilla de realidades incuestionables que la gente se niega a creer. Pero da lo mismo, tratar de cambiar al pueblo chileno es como intentar que la Tierra de vueltas de otra manera. Somos un pueblo terco y desmemoriado, no recordamos que hace casi 50 años pasó lo mismo. Nuestros políticos estudian historia solo para aprobar sus carreras y ganar más de 10 millones de pesos y el pueblo la estudia para aprobar su cuarto medio y ponerse a trabajar en algo que les desagrada, pero les da un buen vivir. No me digan que no, porque he visto compañeras queriendo estudiar medicina solo por la plata que les traerá eso. Tal vez si la gente estudiara lo que desea las cosas serian distintas, pero eso es soñar y dado a que la Tierra aún no cambia su rotación, seguirán existiendo patrones (vendedores de ilusiones) y sirvientes (compradores de ilusiones).



Da igual que también me llegué "Algunas noches soy fácil", al menos no me niegues eso, sé sincero, porque sabes que es verdad...

lunes, 17 de septiembre de 2007

Miguelitos en Santiago...

Hace unos días subí a al bus alimentador que me deja aproximadamente a 4-5 cuadras de mi casa (tal vez sean más). Lo tomé debido a que el otro que me deja más cerca pasa tarde, mal y nunca, así que opte por tomar ese bus antes de perder más tiempo. Iba con una amiga y sube presuroso un niño de unos 8 años... Ya lo había visto en el metro y me había extrañado que se fuera detrás mio hablando con un caro celular, pero lo ignoré hasta que ocurrió algo francamente surrealista...

El niño empezó a discutir con una... ejem, señorita de la parte posterior del bus. Comenzaron los improperios de ida y de vuelta... debo reconocer q hay uno particularmente chistoso, pero que me tramó: "bashena shorrua" - (ballena zorruda). Ese niño definitivamente no tenía modales, escupía en el bus y pese a sus cortos años, sabia unos términos irreverentes, por decirlo así.

El celular no paraba de sonar, el niño contesta y le dice con malas palabras a la persona al otro lado de la red que deje de molestar y que ya había perdido su celular... se urge y baja apurado del bus, sin antes tener una pequeña discusión con el conductor (sr. operador). Reviso mi mochila por una cosa de inercia, y me doy cuenta que el bolsillo de afuera estaba abierto...

Mil cosas pasaron en mi cabeza en ese momento, la primera fue que menos mal que nunca guardo cosas importantes en el primer bolsillo de mi mochila, la segunda fue algo más profundo... me pregunte que es lo que llevaba a ese mocoso a robar, que pasaba por su cabeza al hacer esas cosas... quien le había enseñado a llevar una vida de delito en vez de surgir de otras maneras, que va a ser de el cuando sea grande y para no seguir, me respondí esas preguntas bastante rápido, probablemente la necesidad lo llevaba a robar, lo cual no es justificable, pero como este niño no tiene mayor conciencia de lo que es bueno o malo, no tiene resentimientos ni mucho menos culpas de lo que hace. Un conocido, hermano y tal vez sus padres le enseñaron a robar, y cuando grande será un delincuente más de nuestra capital...

Suena terrible pero así es la realidad de muchos niños de este país. Viven en lugares donde solo el más "bravo" sobrevive, y si no ese veloz sistema termina por matarlos en un sentido literal. Hay muy pocos que logran salir de ahí y mantener sus valores firmes, pero el resto no, y terminan corrumpndose y acabando con su hermosa infancia de una manera abrupta. Soldados de narcotraficantes, ladrones y prostitutos... ellos no eligen eso, y no creo que haya algún padre que desee eso para su hijo, pero es la única salida que ven, no conocen más y eso se tranforma en un círculo vicioso. El niño comienza a crecer y se transforma en un adolescente problema. Deja el colegio y se transforma en un adulto amargado y egocéntrico que no quiere a nadie, pues el mismo no se respeta ni se quiere... y es así como surge un grave problema social, la ignorancia.

Existe una solución eso si... la señorita del fondo del bus en vez de responderle violentamente a ese niño, fácilmente pudo haberlo ignorado (así se habría sentido diferente, tal vez se habría percatado de que hacía algo malo) o pudo haberle preguntado si se sentía mal o si tenía algún problema... ese niño tal vez necesitaba que alguien lo escuchara o protegiera, pero nadie, ni yo misma fui capaz. Al contrario, lo único que sentí fue un miedo atroz que me puso nerviosa, al igual que el resto. Fue ahí cuando me di cuenta que Miguelito (por el cantante de reggaeton) estaba destinado a eso, pues ya no iba a cambiar... ya sabia muchas mañas como para ser diferente.